Los niños. Durante buena parte del siglo XX existio una mitologia segun la cual toda familia debia tener, al menos, un hijo. De hecho, si se revisan las estadisticas, antes de la decada del cincuenta era comun que los padres tuvieran seis o siete hijos y las razones son logicas: sin obra social, dependian de sus vastagos para tener un futuro mas o menos seguro.
Mas alla de este hecho, es innegable que los niños son la alegria del hogar, al menos si uno escucha a sus muy satisfechas abuelas que no se cansan de nombrar a tal o cual nieto con la satisfaccion de ser, por fin, ella quien le cuente a sus amigas las novedades sobre el pequeño.
Lo que estas mujeres suelen ocultar que el pequeño sobre el cual hablan no es, precisamente, un santo. Para decirlo mas claramente, suele ser un demonio, y un pequeño demonio a lo Bart Simpson, algo que no puede notarse en las fotos, donde aparece bueno, quieto y obediente.
Eso mismo sucede, salvando las distancias, por supuesto, cuando se habla de animales en el cine. Porque el hecho es que nadie menciona es la dificultad que implica manejar animales y los inconvenientes, normalmente, son soportados por tecnicos y actores que, agotados por el desempeño del actor-animal, suelen renunciar de manera ciclica.
Para evitar estos problemas, para conseguir animales de cine que realmente sepan cual es su lugar y desempeñen su trabajo de manera eficiente, existe una compañia llamada Fauna y accion. Fauna y accion esta compuesta por un equipo de halconeros, biologos, veterinarios y naturalists de campo que se dedican a criar y entrenar animales.
Los especialistas de Fauna y accion, que conocen las posibilidades de cada animal, asesoran constante y personalmente a cada cliente, para que el producto final sea el esperado.
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