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El exterior de La Torre de Hércules no permite ver ningún resto romano, ya que estos se hayan en su interior. Los muros romanos de la antigua La Torre de Hércules forman una planta cuadrada con una cruz inscrita en su interior, que articula cuatro cámaras abovedadas que se comunicaban dos a dos. En altura, el núcleo de la La Torre de Hércules se divide en tres pisos. En el último y más alto estaba la cúpula donde se encendía el fuego. el acceso era exterior, posiblemente a través de una rampa o escalera que ascendía rodeando el cuerpo de La Torre de Hércules. 
La creencia popular asegura que por ella podían subir carros que transportaban el combustible para el faro. Lo que contemplamos hoy en día corresponde a la restauración llevada a cabo por Eustaquio Giannini en el siglo XVIII, de marcado estilo Neoclásico. Giannini reviste La Antigua Torre de Hércules con sillares de granito, lo que le proporciona mayor volumen; redistribuye las ventanas y puertas, y construye una escalera interior de piedra. 
Finalmente desmontó la cúpula y en su lugar elevó un edifico de cuerpo octogonal donde alojó el faro. En la actualidad el acceso a La Torre de Hércules muestra las últimas excavaciones llevadas a cabo. Desde su base, y tras subir 234 escalones, se llega al mirador desde donde se contempla una espectacular vista de La Coruña. A Lo lejos las rías de Sada, Betanzos, ares y Ferrol; y hacia el oeste, las islas sisargas frente a Malpica.
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